5 tipos de apego que nos hacen sufrir

15.01.2018

Hace un tiempo me leí el libro de Amar o depender de Walter Riso donde explica las cosas a las que nos apegamos cuando estamos en una relación.

Estos son los tipos de apegos cuando estamos en una relación de pareja, extrapolables a otro tipo de relación con intimidad afectiva.

1. Apego a la seguridad/protección

Personas que se sienten en lo más profundo de su ser desamparadas, y necesitan una fuente de protección externa.

Se sienten vulnerables e indefens@s ante un posible daño externo.

Es un apego bastante resistente, ya que la persona lo vive como vida o muerte.

La creencia oculta es "No me valgo por mí mism@", por lo que usualmente se atraen personas fuertes físicamente para sentirse a salvo o todo lo contrario, para perpetuar la sensación de peligro.


No importa si no hay amor o respeto en la relación, simplemente la presencia de la persona es suficiente para sentirse segur@.

La consecuencia es dependencia, no libertad y no autonomía.

¡Cuántas veces debiste de sentir peligro cuando eras pequeñ@!

2. Apego a la estabilidad/confiabilidad

Anhelar una vida de pareja estable no implica apego, pero volverse obsesivo ante la posibilidad de una ruptura, sí.

A veces la búsqueda de estabilidad está asociada al temor al abandono o a un rechazo afectivo.

No importa si hay amor o respeto en la pareja, mientras el otro no se vaya, sea predecible y constante es suficiente.

La creencia oculta es "No soporto sentirme vacío o sol@", por lo que usualmente se atraen personas que perpetúan esta sensación de carencia ya incorporada en el inconsciente o todo lo contrario, personas invasivas.

La consecuencia es dependencia, no libertad y sostener, muchas veces, situaciones no tolerables.

¡Cuántas veces te debiste sentir abandonad@ y sol@ cuando eras niñ@!

3. Apego a las manifestaciones de afecto

Personas pendientes del cariño, la ternura y otras manifestaciones de afecto que el otro le manifiesta, señal de que el amor aún está presente.

Si la expresión de afecto disminuye por cualquier razón intrascendente, el individuo adicto puede volcarse desesperadamente a recuperar "el amor perdido", como si la relación estuviera a punto de desbaratarse.

Tienen un miedo atroz al desamor, originario en una baja autoestima.

A veces se puede confundir el deseo con el amor, por lo que se buscan relaciones sexuales con el fin de encontrar el cariño y la ternura que se anhelan.

Los hombres pueden desear y no sentir afecto, las mujeres pueden amar y no desear al ser amado, y viceversa en cada caso.

La creencia oculta es "No soy querible", por lo que se pueden atraer personas que no nos gustan físicamente pero que me puedan amar, o todo lo contrario, personas frías y distantes para perpetuar esta sensación de carencia afectiva.

La consecuencia es dependencia, comodidad que no implica felicidad e incluso obsesión por las muestras de cariño.

¡Cuántas veces te debiste de sentir poco o nada querid@ cuando eras pequeñ@!

4. Apego a la admiración

Estas personas necesitan adulación y reconocimiento, ya que tienen un pobre concepto de sí mismas.

Suelen atraer a personas aduladoras, encantadores de dar elogios y ensalzar virtudes, que no es sinónimo de amor.

El miedo base es a la desaprobación y/o al desprecio.

La creencia oculta es "No soy valios@", empobreciendo con pensamientos repetitivos su autoestima.

La consecuencia es dependencia y confusión entre admiración y amor.

¡Cuántas veces te habrás sentido poca cosa o que no valías en tu infancia!

5. Apego al placer de una relación

Podemos aferrarnos a algunos aspectos de la relación, tales como:

- Apego sexual: es encantador pero obsesivo para algunas personas. Si el apego sexual no es correspondido, comienza el sufrimiento.

- Apego a los mimos/contemplación: la hipersensibilidad a los mimos o la contemplación de la persona es lo que prima. Hay que respetar los límites y las necesidades del otro, que pueden no corresponderse con las nuestras.

- Apego al compañerismo/afinidad: Aunque no haya pasión o amor, mientras haya similitud de gustos e inclinaciones, haya amiguismo y buena compañía, es suficiente.

A veces puede derivar a un vínculo de fraternidad donde la pareja está dispuesta a sacrificar el placer de sentir amor, con tal de no perder las ventajas de vivir con el mejor amigo.

- Apego a la convivencia tranquila y en paz: hay una época en la vida en que se está dispuesto a cambiar pasión por tranquilidad, aunque se renuncia a los demás placeres y alegrías que el amor sano pueda dar.

Sandra Gamero