6 pasos básicos después de una Constelación Familiar

Las constelaciones familiares ofrecen una nueva mirada hacia el problema de la persona y descubren los enredos psicológicos ocultos que subyacen al conflicto en cuestión.

Cuando realizamos una constelación familiar, dentro de nosotros se van moviendo las piezas del puzzle que antes estaban dispersas o "mal" colocadas para posicionarse en un lugar más acogedor y amoroso.

Después de una constelación, es importante darnos tiempo para que esas piezas se vayan colocando en el lugar que les corresponde.

Cuando las piezas del puzzle se vayan colocando, es usual sentir un movimiento interno que nos conduce a realizar o no realizar acciones que nos llevan hacia la dirección que integramos en la constelación familiar.

Por ejemplo, si en la constelación familiar pudimos ver que nuestro estancamiento laboral proviene de un enredo familiar con nuestra abuela materna, donde ella dejó su empleo de malas maneras y no pudo despedirse de esa etapa tan importante de su vida, ahora después de nuestra constelación podemos sentir las ganas de hablar con nuestro jefe para exponerle nuestras necesidades o plantearnos un cambio laboral a largo plazo.

Las constelaciones nos invitan al movimiento, pero no sólo a un movimiento externo sino a algo más profundo, a algo interno que se está moviendo dentro de nosotros y que puede verse o no reflejado en el exterior.

Después de una constelación familiar, comienza tu trabajo: respetar tu proceso de integración de la constelación y escuchar qué acciones o no acciones necesitas tomar ahora.

Posibles síntomas después de una Constelación Familiar

Cuando realizamos una constelación, nuestra visión del problema cambia y cambia también el fondo del conflicto: lo que antes estaba desordenado se ordena, donde antes había miedo y/o rabia ahora hay amor y la mochila que llevábamos encima ahora está en el lugar que le corresponde.

A veces después de una constelación podemos sentirnos confundidos o desubicados.

Por eso, después podemos sentirnos confundidos, desubicados, libres, tranquilos, alegres, llenos, extraños, con sensaciones de vértigo y quizás malestar e incluso con la pulsión de volver a los hábitos de antes.

Son sensaciones naturales y legítimas tras haber realizado una constelación. Cada persona vive su proceso de manera singular y única.

Las resistencias internas

Después de una constelación, los viejos patrones se han movido y algo nuevo emerge en ti. Puede ser una nueva manera de ver las cosas o una sensación agradable que nunca habías sentido.

Esto puede generar miedo, miedo a lo desconocido y a dejar atrás los viejos hábitos y actitudes que mantenían latente el conflicto. Es muy difícil mantener un estado de calma y tranquilidad cuando nunca lo hemos sentido o cuando llevamos toda una vida con desasosiego y ansiedad.

Por lo que podemos caer nuevamente en la vieja manera de pensar o de sentirnos. Son tus resistencias a lo nuevo y a que las piezas del puzzle se recoloquen en el lugar que les corresponde.

Por lo que estas resistencias internas nos pueden llevar a:

  • Podemos desacreditar la sesión de constelaciones diciéndonos que no ha valido para nada, que lo que ha salido no coincide nada con tu vida, que el terapeuta no sirve...

  • Podemos contar a los demás lo que hemos vivido en la constelación, con la finalidad de dispersar el trabajo y la energía de la constelación y así el puzzle no tenga la energía suficiente para colocar las piezas dentro de nosotros (después de una constelación se recomienda estar unos días sin explicarla a otras personas para que se integre dentro de uno mismo).

  • Podemos querer volver a constelar el mismo conflicto en poco tiempo porque el resultado no nos satisfizo o no cumplió con nuestras expectativas específicas. No podemos acoger lo que salió en la constelación porque sería demasiado doloroso para nosotros.

Si te encuentras con estas resistencias después de haber realizado una constelación puedes preguntarte:

¿Qué beneficios obtengo si vuelvo al mismo lugar que antes?

Seis pasos básicos después de realizar una Constelación Familiar

Si quieres aprovechar tu constelación familiar y realizar un proceso vivo, útil y que te ayude a fomentar los cambios oportunos en tu vida, te recomiendo los siguientes pasos:

  1. Atravesar la confusión y la extrañeza. Ahora que sabes los posibles síntomas después de una constelación, no les des tanta importancia. Permite que estén ahí, permítete sentirte confundid@, extrañ@ o incluso ¡content@! Observa todo con paciencia y amor.

  2. Afrontar los miedos. El miedo al cambio es lógico y normal. Los cambios que necesitas no hace falta que los hagas ahora, pueden ser cambios propuestos a largo plazo. Lo importante es que te hayas dado cuenta de que los necesitas y encauzar tu foco hacia ellos.

  3. Cuídate en el proceso. Bebe mucha agua durante el proceso post-constelaciones, descansa, escribe, haz ejercicio, cuida tu alimentación, realiza respiraciones conscientes, medita y mantente enraizad@ en el aquí y ahora.

  4. ¿Nuevas preguntas? ¡No busques las respuestas ahora! También pueden surgir ganas de contarle a alguien lo vivido. Sin embargo, es mejor buscar momentos para estar en silencio, y elegir muy bien la compañía.

  5. Sentir el cambio por dentro y por fuera. El verdadero trabajo comienza cuando, como adultos, asumimos lo "nuevo" a nivel emocional, corporal y en nuestras relaciones. Sé creativo, observa tu momento presente y haz algo bueno con ello.

  6. Consulta con tu terapeuta o constelador/a sobre aquellas cuestiones que no acabas de comprender y no te pelees.


Espero que estas recomendaciones te hayan ayudado a comprender mejor el trabajo que hay después de una constelación familiar.

Si necesitas resolver cualquier duda, estaré encantada de escucharte.

Sandra Gamero