Dificultades en empresas y negocios

Todos los problemas que tenemos en la vida con personas y situaciones externas a la familia son transferencias (o proyecciones) de algo no resuelto de la misma persona, en relación a su sistema familiar, de origen o actual, o en relación a su situación actual. 

Por ejemplo un enfrentamiento con los vecinos, una dificultad con los compañeros de trabajo o con el jefe, son llamadas del sistema familiar a ver algo o resolver algo de la misma familia, que hasta ahora había pasado desapercibido por la persona.

En cuanto la persona resuelve lo que corresponde de su familia de origen el problema desaparece, y por resonancia las demás personas implicadas en el enfrentamiento también cambian.

Con la empresa pasa lo mismo: la dificultad de una persona en la empresa o en el negocio va a reflejar algo que esta persona tiene que resolver en su sistema de origen.

La empresa va bien cuando su creador, su director y todos sus miembros cumplen con los distintos órdenes de la realización profesional.

Órdenes de la Realización Profesional

1. Sintonizar con la vida, asintiendo a todo y agradeciendo todo. Nos abre al éxito.

2. Equilibrar el Dar y Recibir, el Tomar y Dar. Para poder dar, antes hay que haber recibido, o más exactamente haber tomado.

  • Tomar a la madre para tener éxito y abundancia.
  • Tomar al padre y a lo masculino (incluido lo masculino transmitido por las mujeres) del sistema familiar, para tener fuerza, capacidad profesional y entrega al compromiso.
  • Tomar a la madre y al padre, conjuntamente e incondicionalmente. Nuestra mirada respetuosa y amorosa los reconcilia, y de esa reconciliación nace nuestro éxito profesional.
  • Tomar al país o lugar de origen (es un campo femenino, madre y país se tratan de la misma manera); incluye el lugar de origen de los padres, el lugar de nacimiento propio así como el lugar donde se ha criado. Agradecer todo lo que ese país nos dio.
  • Tomar a la sociedad de este/estos lugar/es de origen con amor y agradecimiento, haya pasado lo que haya pasado.
  • Agradecer y respetar al lugar y a la sociedad de acogida. Se trata a la sociedad como se trata al padre, la sociedad es un campo masculino.

3. Compensar el daño hecho o recibido. Renunciar a la expiación y a la venganza.

  • Reconocer el daño que uno mismo ha causado: eso hice, así fue, eso pasó. Ahora reparo.
  • Frente a la culpa de los demás: yo soy como tú. Querer al perpetrador, devolviéndole su responsabilidad. Reconciliarse con el perpetrador.

4. Pertenencia y orden.

  • Renunciar a la exclusión, a excluir o a ser excluido. Aceptar a todo y a todos.
  • Tomar su lugar, con respeto y agradecimiento, en el país y en la sociedad del lugar de acogida.

Brigitte Champetier de Ribes