¿Cuándo ir a terapia? 

Para venir a realizar Terapia Gestalt no es necesario que uno esté "loco".

En el inconsciente colectivo abarca la idea de que uno va a un terapeuta cuando confunde la realidad, oye voces en su cabeza o cuando ha sufrido un trauma severo.

En la actualidad, vivimos desconectados de nuestras necesidades más profundas, lo que nos desconecta de nosotros mismos, de nuestra verdadera esencia. Eso ya es motivo suficiente para ir a terapia ya que podemos sentirnos perdidos en el camino.

El estrés diario y el no saber gestionar nuestra vida de manera que podamos disfrutarla, también es otro motivo para acudir a terapia. Necesitamos volver a confiar en la vida y en el gozo de vivirla.

Cualquier pensamiento o sentimiento recurrente que no nos podemos quitar de la cabeza y nos hace sufrir, el no saber ponerle palabras a lo que nos sucede, no saber incluso qué nos pasa... Todo esto podemos trabajarlo en la consulta, para alcanzar una mejor higiene emocional.

En ningún sitio nos enseñan las emociones básicas (a no ser que hagas cursos y formaciones específicas), ni cómo gestionarlas, ni qué hacer con ellas. Por lo que en terapia puedes aprender a conocer tus procesos emocionales, cómo vives tú la emoción de la ira o de la tristeza, qué es lo que te duele y te hace disfrutar... adquiriendo herramientas terapéuticas para tu día a día.

La Terapia Gestalt no sólo es para personas que estén pasando un mal momento, sino también es un proceso de autoconocimiento. 

En momentos en los que sol@s no podemos gestionar nuestra vida o aquello que nos está ocurriendo, también es adecuado empezar un proceso terapéutico.

La mayoría de veces comenzar es lo que más cuesta. Nos preguntamos si es necesario o si podemos resolver o gestionar esto que nos pasa yo sol@s.

Tenemos que asumir que no lo sabemos todo.

Y que a veces, es necesario el acompañamiento temporal de un terapeuta que nos ayude a ver aquello que ahora no podemos ver sol@s, que nos ofrezca las herramientas necesarias para poder vivir nuestra vida con más plenitud, y que sobre todo, nos ayude a reconectar con esa parte de nosotros mism@s que tenemos dormida u olvidada y que nos hace vivir de manera automática.

La Terapia de Gestalt es una manera de vivir, no sólo son técnicas y herramientas.

La relación con el terapeuta nos permite también vernos a nosotros mismos, sanar nuestra manera de relacionarnos con los demás y confiar en alguien externo, con lo que podremos confiar más en nosotr@s mism@s, ya que el terapeuta es un espejo de la persona que viene a consulta.

La Terapia Gestalt me ayudó a cambiar mi vida. Espero que también te ayude a ti.

Sandra Gamero

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