Todo éxito tiene la cara de la madre

Un movimiento interrumpido hacia la madre se evidencia más tarde como una traba decisiva para el éxito en nuestro trabajo, nuestra profesión y nuestra empresa.

También aquí es importante que no nos quedemos esperando que el éxito venga hacia nosotros en lugar de ir hacia él. Por ejemplo, cuando esperamos por la recompensa sin haber realizado antes la correspondiente tarea, cuando mandamos a otros en lugar de usar nuestras propias manos y tendemos a retraernos en lugar de ir hacia una persona o hacia un trabajo con alegría. Todo éxito tiene la cara de la madre.

Entonces vamos primero interiormente hacia nuestro éxito y hacia otras personas, preparados para hacer algo por ellos, preparados para servirlos en lugar de dudar y quedarnos parados esperando que sean ellos quienes se muevan.

Por lo tanto vamos hacia ellos, vamos hacia nuestro éxito, paso a paso, y en cada paso sentimos a nuestra madre cariñosa detrás de nosotros. Unidos a ella estamos preparados para nuestro éxito y lo alcanzamos, así como alcanzamos a nuestra madre. La alcanzamos primero a ella y luego a él.

Bert Hellinger