¿Cómo trabajo yo en una sesión de Constelaciones Familiares?

Personalmente me gusta mucho trabajar las Constelaciones Familiares en sesión individual. Me siento muy cómoda escuchando atentamente a la persona y poniéndome a su servicio.

Antes de realizar la Constelación Familiar realizo un genograma, es decir, un árbol genealógico con los familiares de la persona para ver el problema desde un prisma más objetivo y amplio.

También para ver si ese problema se repite en algún ancestro, qué familiares pueden estar involucrados, qué hechos importantes se han vivido en el sistema familiar que pueden tener o no que ver con el problema...

El genograma me da una información muy valiosa que luego puedo utilizar o no en la misma Constelación familiar. 

A veces he trabajado con mucha información que traía la persona consigo y a veces he trabajado con poca información ya que la persona no tiene acceso a ella. En cualquier caso, siento que todo está bien.

Ya este mismo hecho me ofrece un tipo de información: si el sistema familiar está o no accesible, si hay secretos familiares, si hay hechos que avergüenzan y por tanto mejor no hablar de ellos, si hay personas excluidas en el sistema familiar...

Todo está bien. La mucha o poca información forma parte ya de la constelación familiar.

Mientras voy realizando el genograma y contactando con la problemática de la persona, yo ya estoy "dentro" del campo del sistema familiar de la persona, por lo que normalmente me va llegando información de lo que se va necesitando para la constelación.

Después de realizar este primer contacto, procedo a realizar la constelación familiar con lo que necesita la persona: "Necesito reconciliarme con mi marido", "Necesito estar en paz con el dinero" "Necesito ordenar mi vida porque me siento perdida" "Necesito saber qué ocurre en mi relación con mi jefe porque cada vez que lo veo no lo soporto".

Para ello dispongo de diferentes herramientas con la que hacer la constelación familiar. Dependiendo de lo que sienta sobre el sistema familiar, la persona y el problema utilizo una herramienta u otra, o incluso la combinación de ambas.

A veces trabajo con huellas en el suelo o también con cojines. Las huellas representan a las personas, situaciones o cosas involucradas en el problema. Por ejemplo una huella representa a la persona que viene a consulta, otra huella representa a su madre, otra huella representa al jefe...

Y a veces también trabajo con clicks o muñecos de playmobil que representan también a las personas, cosas o situaciones involucradas en el conflicto.

Hay personas que se sienten más cómodas con las huellas y otras con los muñecos. Las huellas no son para todo el mundo ni los muñecos tampoco. Por eso es importante que yo, como consteladora y terapeuta, esté atenta a lo que la persona va necesitando y con qué se siente más cómoda.

A partir de entonces, comienza la constelación familiar hasta finalizar la sesión. A veces con una misma constelación familiar podemos dar luz al conflicto y la persona se va más tranquila, consciente y con más fuerza. 

Y a veces se necesitan unas sesiones más para seguir trabajando el mismo tema. En la primera constelación familiar pueden salir temas diferentes o complementarios al tema que estemos tratando y que necesitan un nuevo abordaje terapéutico. Por ello a veces recomiendo seguir con una sesión más para integrar y cerrar.

En cualquier caso, la constelación familiar nos puede dar luz y orden a lo que nos ocurre. Comentar que las constelaciones no son para todo el mundo. Hay personas a las que no les va bien por lo que sea y necesitan otro tipo de abordaje terapéutico más idóneo a su forma de ser.

Sandra Gamero